Tecnologías aplicadas a la belleza


Tecnologías aplicadas a la belleza, que eran completamente WTF!, no servían para nada.

La máscara Fine-Light Skin es un acierto para carnavales.

Emite luces rojas y tiene un diseño tan cool que pareces a punto de explorar un exoplaneta. La ha desarrollado un médico británico, Simon George. Es de plástico, dentro lleva paneles de luces LEDs e incorpora batería recargable y gafas protectoras. La máscara de Simon, dice, sirve para recuperar la tersura de la piel del rostro, en sesiones de 20 minutos, y es el último súper gadget, en oferta, para curar arrugas. El doctor compara su función con “la fotosíntesis en el ser humano”. Añade que “ la luz es absorbida por las mitocondrias de las células, las activa y hace que produzcan colágeno”. Pregunto a una amiga dermatóloga y se lleva las manos a la máscara, pero para arañarla. “La potencia de esos LEDs es tan pequeña que no le hace a las células ni cosquillas”, me dice. Le pregunto si podré reciclar para el mismo uso los LEDs del árbol de Navidad. ¡Y diice que sí!



La belleza da dinero desde que existen los espejos. Así que Fine-Light Skin tiene sus ancestros. Máquinas para afinar la barbilla, rayos X para afeitado, un casco que calienta y evita la calvicie… Disfruten de este viaje al pasado de los timos tecnológicos que se ofrecían antes del liderazgo estético del bisturí.


El medidor de belleza para actrices de Hollywood.



Lo desarrollló una importante empresa de cosméticos. Aseguraban que el Beauty Micrometer detectaba los defectos en un rostro femenino que eran imperceptibles a simple vista. Con las bases de la proporción aurea y la simetría del rostro como regla infalible para ser guapa, el medidor dejaba fuera lo que sobraba. Después, se podía corregir con maquillaje. Se colocaba alrededor de la cabeza y tenía 325 tipos de ajustes para hacer una medición fina. Valoraba la longitud de la nariz, la separación de los ojos, la altura de los pómulos etc. Se desarrolló especialmente para mimar el maquillaje de la actrices.


Las curvas de la juventud



“Las curvas de la juventud serán tuyas si tiras de las cuerdas”. El eslogan lo prometía todo. “Dale a tu rostro la elasticidad y la frescura de la juventud”. El sistema de correajes propuesto por el Profesor Eugene Mack, de Nueva York, producía un masaje continuado en la barbilla y el cuello y, además de prevenir la horrible posibilidad de tener papada, daba un color natural a las mejillas y reducía las arrugas. ¿Qué más se podía pedir por 10 dólares?


La máquina de hacer hoyuelos



Resulta que la dimpleplastia es una más de las ofertas habituales en cirugía estética, para mi asombro. Se trata de que te cosan unos hoyuelos artificiales. Te hacen una pequeña incisión y cosen, dejando un agujero en medio del pómulo. Es como abrir un ojal. En 1936 se publicó este anunció en la prensa norteamericana. Es el invento de una mujer, Isabella Gilbert, de Rochester, N.Y. Se trata de una máscara para hacer hoyuelos. Se estrecha más abajo del pómulo y, desde dentro, dos protuberancias presionan lo justo para hacer el hueco.


Casco para evitar la calvicie



La alta tecnología del año 1925 desarrolló este termo-casco que revertía la calvicie. Prometía recuperar los rizos perdidos y evitar la caída de los resistentes. Estimulaba el crecimiento del pelo aplicando calor y luz azul. El caballero de la foto con la que se publicitaba el termosombrero no tiene desperdicio, distinguido en el vestir y leyendo el periódico.


Afeitado con Rayos X (1924)



Este aventurado doctor de Nueva York ofrecía el afeitado perfecto. Una pasta de fango para rasurar y, después, rayos X a demanda, para alisar y cerrar cicatrices. Con probabilidad el pelo, y el cliente, se debilitaban con el tiempo.


“Glamour Bonnet”. Crea el vacío para mejorar la piel (1941)



La Sra. D. M. Ackerman, de Hollywood, California, dedujo que reducir la presión atmosférica era un tratamiento eficaz para la piel. Así que diseño este casco, que parece la escafandra de un buzo. Te lo colocabas y una bomba extraía parte del aire del interior para reducir la presión. Si no te ahogabas, mejoraba la circulación sanguínea y el rostro se iluminaba. Su inventora decía que el efecto era similar a lo que una persona siente al subir a una alta montaña o al volar en un avión.


Phycho-expander: Aumenta tu capacidad pulmonar y, de paso, el volumen del pecho



La promesa era que, si inflabas diariamente el globo que te proporcinaban, aumentaba una pulgada (2’54cm) tu contorno de pecho en cinco días. Desarrollaba el cuello, la espalda y los hombros, todo junto. La base es que si espandes tu capacidad pulmonar, además de cantar y hablar mejor, ganas una talla de sujetador.




No tienes permisos para comentar

Cargando comentarios espera un momento...